"Último viaje"


La carretera estaba casi desierta, a excepción de uno que otro auto ocasional en el carril contrario cada ciertos kilómetros. Las luces pasaban rápido, como estrellas fugaces, a Ale le recordaban la vida ajetreada en la ciudad, todos corriendo a realizar sus actividades día con día sin apreciar el camino y las cosas a su alrededor. 

La luz de la luna se asomaba deslumbrante y bella del lado izquierdo iluminando el rostro de su madre, resaltando ese ojo morado y el enorme corte fresco en su mejilla. Ambas escuchaban algo de música, los altavoces suenan en el fondo como una canción de cuna.

Los lentes de Ale estaban tan sucios que no lograba ver con claridad las brillantes luces de la carretera. Moría de sueño, pero tenía la enorme responsabilidad de no quedarse dormida para asegurarse de que su madre no se saliera del camino ya que iba tan nerviosa que las manos le temblaban aferradas al volante y tenía la mirada fija, perdida en el asfalto. Sabía que tenía ganas de llorar, pero no lo haría porque quería ser fuerte frente a ella. 

A pesar de todo lo que había ocurrido esa noche, Ale sabía que sus vidas estaban a punto de cambiar para siempre, no podía ni imaginar el hermoso futuro que tendría al lado de su madre sin más gritos y llantos cada noche, sin embargo, no lograba despegarse de la idea de disfrutar el momento y dejar de pensar en la maravillosa vida que les esperaba,  algo dentro de ella se lo decía, así que finalmente se puso cómoda en el asiento del copiloto mientras observaba las señales pasar como ráfagas a los costados y seguía con la mirada la luz blanca  discontinua del centro. 

<<Nuestro destino no siempre está en nuestras manos, a veces le toca a alguien más hacer de verdugo>>

Lo único que alcanzó a ver fue una luz que se acercaba con rapidez del otro lado del camino acompañada de un chirrido que hizo que aquellas luces apuntaran directo a sus ojos deslumbrándola. Hubo un estruendo enorme seguido de varias vueltas. Su mente estaba en otro sitio. Luego de unos segundos logró sentir calma, todo dejó de moverse y un terrible dolor en su pecho  comenzó a incrementarse como un incendio. Logró ver a su madre a un lado inconsciente y tomó su mano.



Lo único que quería era sentir el calor de su tacto antes de irse...







ESTA ES UNA OBRA DE FICCIÓN.

Por: Valeria Florenzani.


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